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martes, 23 de febrero de 2010

LAS PENSIONES NO SON EL PROBLEMA


Me preguntaba el otro día una mujer, pensionista desde hace más de una década, si me parecía bien que se retrase la edad de jubilación dos años, para que ella pueda seguir cobrando su pequeña pensión. Le respondí que no creo yo que solamente porque se retrasen dos años las futuras jubilaciones se vayan a garantizar las pensiones del futuro. La mujer se quedó preocupada y me dijo que se teme que el Gobierno nos vaya recortando, poco a poco, lo que cobramos cada mes.

Me viene a la memoria una campaña electoral, de hace unos años, cuando los socialistas metieron miedo a los pensionistas diciéndoles que, si ganaba la derecha, ésta les quitaría las pensiones. Hubo mucho miedo en las gentes de la tercera edad, mucha de ella analfabeta. Bastantes votantes, me consta, aunque no eran partidarios de la izquierda, terminaron por depositar en las urnas las papeletas a favor del Psoe. El miedo es libre y nos lleva, en ocasiones, a hacer lo contrario de lo que deberíamos hacer. Por supuesto, el Gobierno de la derecha, que entonces, pese al miedo, ganó las elecciones, no sólo no quitó las pensiones, sino que las fortaleció y se obligó por ley a que todos los años se incrementen en lo mismo que hayan subido los precios.

Hay cosas muy serias que los políticos deberían, a mi entender, no tocarlas sin saber detalladamente lo que puede suceder si se las toca. Lanzar, como ha hecho el Gobierno de Zapatero, que se estudia retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años, con la disculpa de garantizar las pensiones del futuro, es un error además de una demostración de que da permanentemente palos de ciego, con el debido respeto a los que carecen de visión. Pero estamos acostumbrados a declaraciones que hoy nos quieren hacer ver brotes verdes en donde solamente son eriales y mañana nos dicen que no habíamos entendido bien pues nos decían otra cosa distinta y que los equivocados somos nosotros por no entenderles.

Solamente un detalle: si se retrasa la edad de las jubilaciones dos años, durante este tiempo no se cubrirán los puestos de trabajo de los que deberían jubilarse. Luego dos años con más jóvenes en el paro. Lo que necesitamos, y esto sí ayuda a asegurar las pensiones de hoy y las de mañana, es que se cree empleo. A esto es a lo que deben encaminarse todos los esfuerzos, no a subvencionar parados con poco más de 400 euros porque esto es pan para hoy y hambre para mañana.

domingo, 31 de enero de 2010

PENSIONES MÁS LEJANAS

A la gente de a pie, abulenses o no, les preocupa en gran manera el tener un sueldo o una pensión que les dé para poder dignamente vivir. Sin una base económica mínima, la subsistencia es casi imposible y se entra en la mendicidad, como en los tiempos pasados que algunos, ingenuamente, creíamos ya sin resurrección posible. No vivimos bien en estos años últimos. La crisis aquí, en esta España nuestra, es más seria de lo que temíamos. Poco se puede apostar por un Gobierno que negó una y otra vez hasta el cansancio que estuviéramos en crisis y que ahora, sin saber por qué, cambia su discurso y nos mete miedo al sembrar incertidumbres que hacen mucho daño a todos. De la manga se ha sacado reformar las pensiones. No ha consultado a nadie, ni a los suyos más cercanos. Se ha saltado a la torera la prudencia más imprescindible pero ya ha dicho que habrá que esperar a jubilarse dos años más. ¿Motivo? El sistema, dice, no se sostiene en pie.

Desde hace tiempo se vienen pidiendo reformas en el sistema público de pensiones. Todas las peticiones se han obviado, despreciándolas siempre. Ahora, ya con la soga al cuello, se opta por cortar por lo más débil. Otro error, garrafal, de un Gobierno a la deriva pues hace agua por todas partes y lo que parchea vuelve a romperse por varios lugares más. Necesitamos un Gobierno que sepa dónde estamos y que apueste por crear empleo, que es la base fundamental para que el fondo de las pensiones no se vacíe. Lo que se tenga que reformar, que no se haga porque a un iluminado se le encienda la luz en sus elucubraciones mentales. Esto no es un juego de niños que se buscan entre los escondites de una casa, sin consecuencias. Es la vida de una sociedad que no tiene esperanzas de salir de un hondo agujero. Más de 4 millones de parados nos daba la Encuesta de Población Activa y más de un millón de familias con todos sus miembros sin trabajo. ¿Quién soporta esto? Lo peor, a mi entender, es que el túnel cada vez es más largo y no se ve la luz que anuncie la salida. Al contrario, la oscuridad es cada vez más negra y los que hace bien poco decían que ya teníamos brotes verdes, ahora dicen que superaremos un paro de más del 20 por ciento de la población laboral.

Este país no se merece unos gobernantes que parece que juegan a cazar barquitos de papel mientras el buque hace agua por todas partes. Con el inquilino actual de La Moncloa, aquí no se salva nadie. No sólo se dice aquí, sino que desde fuera, los organismos que de esto entienden, no ven que pueda llegar pronto la esperanza a España. Están sonando todas las alarmas y las ocurrencias gubernamentales únicamente producen rabia.