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domingo, 7 de febrero de 2010

LO PEOR ESTÁ POR LLEGAR


Leo, en esta mañana de nubes y claros abulenses, los periódicos de España, incluyendo mi querido “Diario de Ávila”, más que centenario, pero rejuvenecido en el palpitar de sus páginas. Hasta se me pone la carne de gallina por lo que aparece en las portadas de todos ellos y, de manera especial, en sus editoriales. La situación en este país es casi de catástrofe, económica y social. Y añadiría yo que de valores también. A la conclusión que todos llegan es que el principal culpable de todo ello es José Luis Rodríguez Zapatero, abulense consorte, vallisoletano de nacimiento y leonés de adopción y querencia, aunque resida en Madrid, capital del Reino.

Hemos superado los cuatro millones de parados, según los datos oficiales, que están maquillados, porque la realidad es más cruel, lo que ya debe el Estado (o sea, lo que tendremos que pagar los ciudadanos) supone una décima parte de lo que produce el país, la desconfianza de la sociedad, globalmente, en sus dirigentes es casi nula… y la sensación de que esto irá a peor crece día tras día.

Si yo fuera José Luis Rodríguez Zapatero y tuviera en mis manos decidir sobre problemas que hacen sangrar a los ciudadanos (con nombres y apellidos) me marcharía a mi casa abriendo la puerta a otro que gobernara mejor que yo. Pero esto, el inquilino actual del palacio de la Moncloa no lo va a hacer. Sencillamente, es mi apreciación, porque él no cree que haya problemas serios y porque está convencido de que su ideología, la suya personal, no la de las siglas de su partido, es la única verdad que debe ser defendida ya que las demás están en el error. ¿O no recordamos ya cuántas veces negó que hubiera crisis económica, a pesar de las innumerables voces que demostraban la realidad? Él, que se considera el mesías salvador de su pueblo, está, así se ve así mismo, en posesión de la varita mágica que nos llevará a la tierra prometida donde habrá abundancia de leche y miel.

José Luis Rodríguez Zapatero nos lleva a la catástrofe. Hasta los que férreamente le siguen, en voz baja, para no ser delatados, dicen que ya no sirve para gobernar. Los que bien le conocen, desde antes de asumir la responsabilidad política que ahora tiene, no apuestan por él. ¿Ha habido en esta democracia un gobernante peor que él? La historia le juzgará. Pero mientras ese día llega, los españoles lo vamos a pasar mal, mañana peor que hoy, porque quien nos gobierna es un inepto al que un pesado manto de soberbia le impide sentir lo que la calle respira. Dirá, ante las encuestas que hoy aparecen en diferentes periódicos (donde hasta los que le dieron su apoyo le dicen muy mayoritariamente que se vaya), que no pasa nada, que todo es una mala interpretación y que las cosas se están haciendo razonablemente bien. ¿No hay nadie, en su partido o fuera de él, que sea capaz de convencerle, de la manera que sea, de que el problema de España es él, que se llama José Luis Rodríguez Zapatero, es abulense consorte, leonés adoptado y vallisoletano nacido?

domingo, 31 de enero de 2010

PENSIONES MÁS LEJANAS

A la gente de a pie, abulenses o no, les preocupa en gran manera el tener un sueldo o una pensión que les dé para poder dignamente vivir. Sin una base económica mínima, la subsistencia es casi imposible y se entra en la mendicidad, como en los tiempos pasados que algunos, ingenuamente, creíamos ya sin resurrección posible. No vivimos bien en estos años últimos. La crisis aquí, en esta España nuestra, es más seria de lo que temíamos. Poco se puede apostar por un Gobierno que negó una y otra vez hasta el cansancio que estuviéramos en crisis y que ahora, sin saber por qué, cambia su discurso y nos mete miedo al sembrar incertidumbres que hacen mucho daño a todos. De la manga se ha sacado reformar las pensiones. No ha consultado a nadie, ni a los suyos más cercanos. Se ha saltado a la torera la prudencia más imprescindible pero ya ha dicho que habrá que esperar a jubilarse dos años más. ¿Motivo? El sistema, dice, no se sostiene en pie.

Desde hace tiempo se vienen pidiendo reformas en el sistema público de pensiones. Todas las peticiones se han obviado, despreciándolas siempre. Ahora, ya con la soga al cuello, se opta por cortar por lo más débil. Otro error, garrafal, de un Gobierno a la deriva pues hace agua por todas partes y lo que parchea vuelve a romperse por varios lugares más. Necesitamos un Gobierno que sepa dónde estamos y que apueste por crear empleo, que es la base fundamental para que el fondo de las pensiones no se vacíe. Lo que se tenga que reformar, que no se haga porque a un iluminado se le encienda la luz en sus elucubraciones mentales. Esto no es un juego de niños que se buscan entre los escondites de una casa, sin consecuencias. Es la vida de una sociedad que no tiene esperanzas de salir de un hondo agujero. Más de 4 millones de parados nos daba la Encuesta de Población Activa y más de un millón de familias con todos sus miembros sin trabajo. ¿Quién soporta esto? Lo peor, a mi entender, es que el túnel cada vez es más largo y no se ve la luz que anuncie la salida. Al contrario, la oscuridad es cada vez más negra y los que hace bien poco decían que ya teníamos brotes verdes, ahora dicen que superaremos un paro de más del 20 por ciento de la población laboral.

Este país no se merece unos gobernantes que parece que juegan a cazar barquitos de papel mientras el buque hace agua por todas partes. Con el inquilino actual de La Moncloa, aquí no se salva nadie. No sólo se dice aquí, sino que desde fuera, los organismos que de esto entienden, no ven que pueda llegar pronto la esperanza a España. Están sonando todas las alarmas y las ocurrencias gubernamentales únicamente producen rabia.